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Monóxido de carbono: cómo prevenir un enemigo invisible durante el invierno

Novedades · 3 de July de 2026

El monóxido de carbono no tiene olor, color ni sabor, pero cada invierno provoca intoxicaciones graves que pueden prevenirse. Conocer sus riesgos y adoptar medidas simples puede marcar la diferencia entre un hogar seguro y una emergencia.

Con la llegada de las bajas temperaturas, millones de hogares argentinos vuelven a encender estufas, calefactores, salamandras y otros sistemas de calefacción. El invierno trae consigo un riesgo que suele pasar inadvertido: el monóxido de carbono (CO), un gas altamente tóxico conocido como «el enemigo invisible» porque no tiene color, olor ni sabor. Precisamente esa característica hace que muchas personas no adviertan su presencia hasta que aparecen los primeros síntomas de intoxicación.

Cada año, durante los meses más fríos, los servicios de emergencia reciben consultas por intoxicaciones que podrían haberse evitado con controles periódicos de los artefactos y una correcta ventilación de los ambientes. La buena noticia es que la prevención depende, en gran medida, de hábitos sencillos que pueden incorporarse a la rutina familiar.

¿Qué es el monóxido de carbono?

El monóxido de carbono es un gas que se produce cuando materiales que contienen carbono —como gas natural, leña, carbón, kerosene o nafta— se queman de manera incompleta por falta de oxígeno. Cuando un artefacto funciona correctamente y cuenta con una adecuada ventilación, la combustión es segura. Sin embargo, si existe una falla o una mala evacuación de los gases, el monóxido puede acumularse dentro de la vivienda y convertirse en un peligro para todos sus ocupantes.

Una vez inhalado, el monóxido de carbono pasa rápidamente a la sangre y se une a la hemoglobina con una afinidad mucho mayor que el oxígeno. Como consecuencia, el organismo deja de recibir el oxígeno necesario para el funcionamiento normal de órganos tan importantes como el cerebro y el corazón. Esta falta de oxigenación puede provocar desde síntomas leves hasta lesiones neurológicas permanentes o incluso la muerte.

¿Quiénes tienen mayor riesgo?

Si bien cualquier persona puede intoxicarse, algunos grupos son especialmente vulnerables:

  • Niños pequeños.
  • Personas mayores.
  • Embarazadas.
  • Personas con enfermedades cardíacas o respiratorias.
  • Pacientes con anemia.

En estos casos, incluso exposiciones relativamente bajas pueden producir complicaciones más rápidamente.

Síntomas que nunca deben ignorarse

Uno de los principales problemas es que los síntomas iniciales suelen confundirse con una gripe, una migraña o un cuadro viral.

Los signos más frecuentes son:

  • Dolor de cabeza.
  • Mareos.
  • Debilidad o cansancio intenso.
  • Náuseas o vómitos.
  • Somnolencia.
  • Confusión.
  • Dificultad para concentrarse.

Cuando la exposición continúa, pueden aparecer pérdida del conocimiento, convulsiones, alteraciones cardíacas e incluso paro cardiorrespiratorio. Las personas que están durmiendo pueden no despertarse antes de sufrir una intoxicación grave, razón por la cual el monóxido de carbono representa un riesgo tan importante dentro del hogar.

¿Qué hacer ante una sospecha?

Si varias personas dentro de una vivienda presentan simultáneamente dolor de cabeza, mareos o náuseas, especialmente mientras funciona la calefacción, es fundamental actuar con rapidez.

Las recomendaciones son:

  • Abrir inmediatamente puertas y ventanas.
  • Apagar los artefactos si puede hacerse sin exponerse al riesgo.
  • Salir al aire libre junto con todas las personas presentes.
  • Solicitar asistencia médica o llamar al sistema de emergencias.
  • No volver a ingresar hasta que un profesional haya verificado el ambiente y el funcionamiento de los equipos.

La atención temprana puede reducir significativamente las complicaciones asociadas a la intoxicación.

Cómo prevenir el monóxido de carbono en casa

La mayoría de las intoxicaciones pueden evitarse siguiendo algunas medidas preventivas:

Realizar un mantenimiento anual de los artefactos a gas. Estufas, calefones, termotanques, calderas y calefactores deben ser revisados antes del invierno por un gasista matriculado.

Mantener siempre una ventilación permanente. Aunque el frío invite a cerrar completamente las ventanas, es importante permitir una mínima circulación de aire.

Nunca utilizar el horno o las hornallas para calefaccionar ambientes. Estos artefactos no fueron diseñados para ese fin y pueden producir cantidades peligrosas de monóxido.

No obstruir rejillas ni conductos de ventilación. Taparlas para conservar el calor aumenta considerablemente el riesgo.

Controlar la llama de los artefactos. Una llama azul indica una combustión adecuada. Si es amarilla, anaranjada o rojiza, puede existir una combustión incompleta que requiere revisión técnica.

No utilizar braseros o parrillas dentro de ambientes cerrados. Tampoco deben emplearse generadores eléctricos a combustión en interiores, garajes o galerías semicerradas.

Instalar detectores de monóxido de carbono. Estos dispositivos funcionan como una alarma temprana y constituyen una herramienta adicional de prevención, especialmente en viviendas donde existen múltiples artefactos de combustión.

La prevención comienza antes de encender la calefacción

Cada invierno, las campañas de prevención recuerdan la importancia de revisar los sistemas de calefacción antes del primer uso. No se trata únicamente de proteger la vivienda, sino de cuidar la salud de quienes viven en ella.

La intoxicación por monóxido de carbono ocurre en pocos minutos, pero también puede evitarse con decisiones simples: controlar los artefactos, ventilar los ambientes y reconocer los primeros síntomas. Estas acciones, aunque parezcan pequeñas, tienen un enorme impacto en la seguridad de toda la familia.

La prevención sigue siendo la herramienta más eficaz frente a un gas que no se ve, no se huele y no avisa.


Fuentes consultadas

  • Centers for Disease Control and Prevention. Carbon Monoxide Poisoning Basics.
  • Mayo Clinic. Carbon Monoxide Poisoning: Symptoms and Causes.
  • PubChem. Carbon Monoxide.

Pensar Salud, un blog de la Obra Social OSPAT.

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