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Salud digital en la infancia: cómo acompañar el uso de pantallas sin prohibir ni perder el vínculo

Novedades · 10 de August de 2026

Celulares, tablets, videojuegos e inteligencia artificial forman parte de la vida cotidiana de niñas, niños y adolescentes. El desafío ya no consiste en eliminarlos, sino en enseñar un uso saludable que favorezca el desarrollo, proteja la salud mental y fortalezca los vínculos familiares.


Educar en la era digital: un desafío que comienza en casa

Las pantallas llegaron para quedarse. Hoy forman parte de la educación, del entretenimiento, de la comunicación e incluso de la atención médica. Los niños nacen en un mundo completamente digital, donde aprender a utilizar la tecnología será tan importante como aprender a leer o escribir.

Sin embargo, el verdadero desafío no está en la tecnología en sí, sino en el modo en que la utilizamos.

En los últimos años aumentó la preocupación de familias, docentes y profesionales de la salud por el tiempo que niños y adolescentes pasan frente a pantallas. Pero la evidencia científica propone una mirada más amplia: además de cuánto tiempo utilizan dispositivos, importa qué hacen con ellos, en qué contexto, con quiénes y qué actividades están dejando de realizar.

La clave no es demonizar la tecnología. Es aprender a convivir con ella de forma saludable.

Las pantallas no son todas iguales

Ver un documental con los padres, realizar una videollamada con un familiar, hacer una tarea escolar o pasar varias horas consumiendo videos sin pausas generan impactos completamente diferentes.

Por eso, organismos como la Organización Mundial de la Salud y la Academia Americana de Pediatría dejaron de centrar exclusivamente sus recomendaciones en el tiempo de pantalla y comenzaron a enfatizar la importancia de la calidad del contenido, el acompañamiento de los adultos y el equilibrio con otras actividades.

El problema aparece cuando el uso digital reemplaza el juego libre, la actividad física, la lectura, las conversaciones familiares o las horas de sueño.

El desarrollo infantil necesita experiencias variadas. Ninguna aplicación puede reemplazar correr, explorar, aburrirse, imaginar o compartir tiempo cara a cara con otras personas.

¿Qué riesgos existen?

Diversas investigaciones encontraron asociaciones entre el uso excesivo de pantallas y algunos problemas de salud.

Entre ellos se describen alteraciones del sueño, aumento del sedentarismo, sobrepeso, dificultades para mantener la atención, fatiga visual, dolores cervicales y una mayor exposición a contenidos inadecuados para la edad.

En adolescentes también preocupa el impacto que pueden generar determinadas redes sociales sobre la autoestima y la imagen corporal.

La comparación constante con modelos irreales, el uso excesivo de filtros digitales y la búsqueda permanente de aprobación mediante «me gusta» pueden influir negativamente en el bienestar emocional de algunos jóvenes.

No obstante, los especialistas coinciden en que estos efectos dependen de múltiples factores y que el contexto familiar sigue siendo uno de los principales elementos protectores.

La inteligencia artificial también llegó a la escuela

Durante los últimos dos años, herramientas de inteligencia artificial comenzaron a formar parte del aprendizaje cotidiano.

Muchos estudiantes las utilizan para resolver dudas, traducir textos, resumir información o generar ideas para trabajos escolares.

Como ocurrió en su momento con internet o las calculadoras, la inteligencia artificial representa una herramienta que puede enriquecer el aprendizaje si se utiliza de manera responsable.

El desafío educativo consiste en enseñar pensamiento crítico.

Los niños y adolescentes necesitan aprender que no toda respuesta generada por una inteligencia artificial es correcta, que siempre debe verificarse la información y que estas herramientas complementan el aprendizaje, pero no reemplazan la creatividad, el razonamiento ni el esfuerzo personal.

Más que prohibirlas, resulta necesario enseñar a utilizarlas con criterio.

El ejemplo sigue siendo la mejor enseñanza

Los adultos solemos preocuparnos por el tiempo que los niños pasan con el celular, pero pocas veces analizamos nuestro propio comportamiento.

Las comidas familiares interrumpidas por notificaciones, las conversaciones donde nadie levanta la vista del teléfono o la costumbre de revisar constantemente mensajes también forman parte del aprendizaje cotidiano de los más pequeños.

Los niños observan mucho más de lo que escuchan.

Si queremos enseñar un uso saludable de la tecnología, el ejemplo resulta mucho más efectivo que cualquier norma.

Guardar el teléfono durante las comidas, conversar sin dispositivos de por medio y dedicar momentos exclusivos para compartir en familia transmite un mensaje mucho más poderoso que cualquier prohibición.

Algunas recomendaciones para un uso saludable

Los especialistas proponen medidas sencillas que pueden marcar una gran diferencia:

  • Evitar pantallas durante las comidas familiares.
  • No utilizar dispositivos electrónicos durante la hora previa al descanso nocturno.
  • Favorecer actividades al aire libre y ejercicio físico todos los días.
  • Mantener espacios de diálogo sobre los contenidos que consumen niños y adolescentes.
  • Acompañar especialmente el uso de redes sociales en edades tempranas.
  • Enseñar normas básicas de seguridad digital, privacidad y respeto en internet.
  • Promover momentos cotidianos libres de tecnología para fortalecer los vínculos familiares.

Estas estrategias no buscan limitar el acceso al mundo digital, sino ayudar a que forme parte de una vida equilibrada.

Preparar para el futuro también significa educar en salud digital

La tecnología continuará evolucionando a un ritmo cada vez mayor. Probablemente las herramientas que hoy utilizamos cambien por completo en pocos años.

Lo que no cambiará será la necesidad de formar personas capaces de pensar, cuidar su bienestar y construir relaciones saludables.

La salud digital no consiste únicamente en limitar horas frente a una pantalla. Significa enseñar hábitos responsables, desarrollar pensamiento crítico, proteger la salud mental y recordar que la tecnología debe estar al servicio de las personas, y nunca al revés.

Educar en este equilibrio representa uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo, pero también una enorme oportunidad para construir una generación preparada para aprovechar los beneficios del mundo digital sin perder aquello que nos hace profundamente humanos: la capacidad de mirar, escuchar, jugar, conversar y compartir tiempo con los demás.

Fuentes científicas

  • Organización Mundial de la Salud (OMS). Guidelines on Physical Activity, Sedentary Behaviour and Sleep for Children Under 5 Years of Age.
  • American Academy of Pediatrics (AAP). Media and Young Minds y Family Media Plan.
  • UNICEF. Niños en un mundo digital.
  • UNESCO. Guidance for Generative AI in Education and Research (2024).
  • Sociedad Argentina de Pediatría (SAP). Recomendaciones sobre uso responsable de pantallas en la infancia y adolescencia.

Pensar Salud, un blog de la Obra Social OSPAT. Creemos que prevenir también significa acompañar a las familias frente a los nuevos desafíos de la vida digital, promoviendo hábitos saludables, pensamiento crítico y un desarrollo integral en cada etapa de la vida.

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