Sangrado de nariz: por qué ocurre, cómo detenerlo y cuándo consultar
Novedades · 8 de September de 2026
El sangrado nasal es frecuente y, en la mayoría de los casos, puede controlarse con medidas simples. Sin embargo, conocer sus causas y las señales de alarma permite actuar correctamente y saber cuándo es necesario buscar atención médica.
Ver sangre salir de la nariz puede resultar alarmante, especialmente cuando ocurre de manera repentina o en un niño. Sin embargo, el sangrado de nariz, conocido médicamente como epistaxis, es uno de los problemas otorrinolaringológicos más frecuentes.
La evidencia disponible indica que aproximadamente 6 de cada 10 personas experimentarán al menos un episodio de epistaxis a lo largo de su vida, aunque solo una pequeña proporción necesitará atención médica. La guía clínica de la American Academy of Otolaryngology–Head and Neck Surgery señala que alrededor del 6 % de quienes presentan sangrado nasal llegan a requerir asistencia profesional.
Entonces, ¿por qué puede sangrar la nariz y qué debemos hacer cuando ocurre?
¿Por qué sangra la nariz?
El interior de la nariz está recubierto por una mucosa muy vascularizada. En la parte anterior del tabique nasal existe una red de pequeños vasos sanguíneos situada muy cerca de la superficie, conocida como plexo de Kiesselbach, responsable de una gran parte de las hemorragias nasales habituales.
Esos vasos pueden romperse por situaciones cotidianas. Entre las causas frecuentes del sangrado de nariz se encuentran:
- sequedad ambiental;
- calefacción o aire acondicionado;
- introducir los dedos en la nariz o rascarse;
- sonarse con demasiada fuerza;
- pequeños traumatismos;
- resfríos e infecciones respiratorias;
- rinitis y alergias;
- irritación de la mucosa nasal;
- determinados medicamentos.
Una revisión científica publicada en 2023, que analizó 61 trabajos sobre epistaxis, confirmó que la mayoría de los episodios se originan en la zona anterior de la nariz y suelen ser autolimitados. También observó una mayor frecuencia en niños y en adultos mayores.
En los chicos, además, la combinación de rinitis alérgica, picazón nasal y frotamiento frecuente de la nariz puede aumentar la posibilidad de episodios recurrentes. Un estudio publicado en 2025 que evaluó a 326 pacientes pediátricos con epistaxis anterior recurrente encontró que el 76,4 % tenía el hábito de tocarse o frotarse la nariz con frecuencia.
Con la llegada de la primavera, cuando aumenta la circulación de pólenes y aparecen con mayor frecuencia síntomas como estornudos, secreción y picazón nasal, prestar atención a estos factores puede ser especialmente útil.
¿Cómo detener un sangrado de nariz correctamente?
Uno de los errores más comunes es inclinar la cabeza hacia atrás. Esta posición puede hacer que la sangre avance hacia la garganta y sea tragada, en lugar de ayudar a controlar el sangrado.
Ante una hemorragia nasal, la recomendación es sentarse, inclinar levemente la cabeza hacia adelante y comprimir firmemente la parte blanda de la nariz, justo por debajo de la zona ósea.
La guía clínica internacional sobre epistaxis recomienda realizar una compresión firme y sostenida durante al menos cinco minutos. Otras revisiones aconsejan mantenerla aproximadamente entre 10 y 15 minutos sin interrumpirla constantemente para comprobar si el sangrado ya se detuvo.
Durante esos minutos se debe respirar por la boca.
También es importante evitar introducir algodón, papel u otros objetos profundamente dentro de la nariz como solución casera. Si el sangrado persiste, existen tratamientos médicos que pueden incluir medicamentos tópicos, cauterización, taponamiento nasal y, en los casos más complejos, procedimientos especializados.
¿Qué hacer después de que deja de sangrar?
Una vez controlado el episodio conviene darle tiempo a la mucosa para recuperarse. Durante las horas siguientes es recomendable evitar sonarse con fuerza, introducir los dedos en la nariz o realizar acciones que puedan desprender nuevamente el coágulo.
En personas con mucosa nasal muy seca o episodios recurrentes, el profesional de salud puede indicar estrategias destinadas a mantener la hidratación local. La guía de práctica clínica sobre epistaxis incluye entre las opciones preventivas el uso de agentes humectantes o lubricantes nasales, seleccionados según cada caso.
Si los sangrados aparecen asociados a congestión, estornudos y picazón, también puede ser necesario evaluar una posible rinitis alérgica. Investigaciones realizadas en población pediátrica encontraron una asociación significativa entre alergia nasal y episodios recurrentes de epistaxis.
¿El sangrado de nariz puede relacionarse con la presión arterial?
La relación entre hipertensión y epistaxis es más compleja de lo que suele pensarse. Tener un episodio de sangrado nasal no significa automáticamente que una persona tenga presión alta.
Sin embargo, en adultos con epistaxis, los antecedentes médicos son relevantes. Una revisión sistemática encontró que la hipertensión sostenida, el uso de anticoagulantes y los sangrados originados en la zona posterior de la nariz pueden asociarse con mayor recurrencia o dificultad para controlar el episodio.
Por ese motivo, cuando los sangrados se repiten, son intensos o aparecen en personas que reciben determinados tratamientos, es importante realizar una evaluación médica.
Quienes utilizan anticoagulantes o antiagregantes plaquetarios deben informar siempre esa medicación al profesional. No se recomienda suspender estos tratamientos por cuenta propia debido a un episodio de epistaxis: la conducta debe ser evaluada individualmente por el equipo de salud. La guía clínica especializada recomienda intentar primero las medidas habituales para controlar el sangrado cuando no existe una hemorragia potencialmente mortal.
¿Cuándo consultar por un sangrado nasal?
Aunque la mayoría de las epistaxis son leves, existen situaciones que justifican una consulta médica.
Es recomendable buscar atención si el sangrado es abundante, no se controla después de mantener una compresión adecuada, aparece luego de un traumatismo importante, dificulta la respiración o se acompaña de debilidad intensa, mareos u otros síntomas.
También conviene consultar cuando los episodios se repiten con frecuencia, ocurren siempre del mismo lado o aparecen junto con sangrados en otras partes del cuerpo, moretones sin explicación o antecedentes familiares de trastornos hemorrágicos.
Los episodios recurrentes pueden necesitar una evaluación del interior de la nariz para identificar exactamente de dónde proviene el sangrado y descartar otras causas. La guía de la American Academy of Otolaryngology recomienda una evaluación especializada, incluida la endoscopía nasal cuando corresponde, frente a epistaxis recurrentes que persisten pese al tratamiento o sangrados unilaterales repetidos.
Saber cómo actuar también es prevención
El sangrado de nariz es muy frecuente y generalmente benigno, pero conocer la técnica correcta para detenerlo puede evitar angustia y procedimientos innecesarios.
Mantener la mucosa nasal cuidada, evitar traumatizarla, tratar adecuadamente las alergias y consultar cuando los episodios son frecuentes o difíciles de controlar son medidas sencillas que pueden hacer una gran diferencia.
Ante cualquier duda, especialmente si el sangrado es intenso, recurrente o se presenta en una persona con enfermedades previas o tratamiento anticoagulante, la evaluación de un profesional de salud permitirá determinar la causa y elegir la conducta adecuada.
Fuentes científicas
Tunkel DE y colaboradores. Clinical Practice Guideline: Nosebleed (Epistaxis). Otolaryngology–Head and Neck Surgery, 2020.
Mylonas S y colaboradores. Epistaxis Treatment Options: Literature Review. Indian Journal of Otolaryngology and Head & Neck Surgery, 2023.
Tao L, Lou Z. Recurrent Anterior Epistaxis in Children With Allergic Rhinitis and Non-Allergic Rhinitis: Clinical Features. Ear, Nose & Throat Journal, 2025.
Hachicha A y colaboradores. Epistaxis in children with allergic rhinitis: Clinical features and risk factors depending on the allergen profile, 2024.
Pensar Salud, un blog de la Obra Social OSPAT.